RELEXIONES 2015

 

 

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EL PAPA FRANCISCO NOS ENSEÑA SOBRE….

LOS POBRES

1. Tenemos que aprender a estar con los pobres. No nos llenemos la boca con hermosas palabras sobre los pobres. Acerquémonos a ellos, mirémoslos a los ojos, escuchémoslos.

2. Cuando en nuestro corazón hay cabida para el más pequeño de nuestros hermanos, es el mismo Dios quien encuentra puesto. Cuando a ese hermano se le deja afuera, el que no es bien recibido es Dios mismo.

3. Los pobres son para nosotros una ocasión concreta de encontrar al mismo Cristo, de tocar su carne que sufre.

4. Pidamos al Señor ternura para ver a los pobres con comprensión y amor, sin cálculos y sin temores.

5. Ante las viejas y nuevas formas de pobreza – el desempleo, la emigración, los diversos tipos de dependencias -, tenemos el deber de estar atentos y vigilantes, venciendo la tentación de la indiferencia.

6. Puedo decir que los gozos más bellos y espontáneos que he visto en mis años de vida son los de personas muy pobres que tienen poco a qué aferrarse. (EG N.7)

7. Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos. (EG N. 48)

8. Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad… Hacer oídos sordos a este clamor… nos sitúa fuera de la voluntad del Padre y de su proyecto. (EG N. 187)

9. Tenemos a disposición tantas informaciones y estadísticas sobre la pobreza y sobre las tribulaciones humanas. Existe el riesgo de ser espectadores informadísimos y desencarnados de estas realidades, o también de hacer bellos discursos que se concluyen con soluciones verbales y un desinterés con respecto a los problemas reales.

10. La corrupción de los potentes acaba por ser pagada por los pobres, que por habilidad de los otros, terminan sin lo que necesitan y a lo que tienen derecho.

EL SUFRIMIENTO

1. En unión con Cristo, las experiencias negativas pueden llegar a ser positivas.

2. No hay en nuestra vida, cruz pequeña o grande, que el Señor no comparta con nosotros.

3. Cuando el Hijo de Dios fue crucificado, destruyó la soledad del sufrimiento e iluminó su oscuridad.

4. Cuando en ciertos momentos de la vida no encontramos vía de escape a nuestras dificultades; cuando nos precipitamos en la oscuridad más densa… no debemos enmascarar nuestro fracaso, sino abrirnos confiadamente a la esperanza en Dios, como hizo Jesús.

5. ¡No tengan miedo de la fragilidad! Ayúdense unos a otros con amor, y sentirán la presencia consoladora de Dios.

6. Sólo Cristo da sentido al escándalo del sufrimiento, del dolor de los inocentes.

7. En el sufrimiento ninguno está nunca solo, porque Dios, en su amor misericordioso por el hombre y por el mundo, abraza también las situaciones más inhumanas, en las cuales la imagen del Creador, presente en cada persona, aparece ofuscada o desfigurada. Así fue para Jesús en su pasión.

8. Es necesario que nuestras palabras, nuestros gestos, nuestras actitudes, expresen la solidaridad, la voluntad de no permanecer ajenos al dolor de los demás, y esto con calor fraterno y sin caer en alguna forma de paternalismo.

9. Cuando te encuentras ante el dolor humano, tienes que hacer lo que el corazón te pide.

10. María, la Madre del crucificado resucitado, permanece al lado de nuestras cruces y nos acompaña en el camino hacia la resurrección y la vida plena.

LOS NIÑOS

1. Los niños son el gran don de la humanidad, pero también son los grandes excluidos, porque ni siquiera los dejan nacer. (Audiencia General 18/03/2015)

2. Muchos niños en el mundo no tienen la libertad de jugar, de ir a la escuela y terminan siendo explotados como mano de obra. Espero el compromiso atento y constante de la Comunidad internacional para la promoción del reconocimiento activo de los derechos de la infancia.(Ángelus 07/06/2015)

3. Cada niño marginado, abandonado, que vive en la calle mendigando, sin escuela, sin cuidados médicos, es un grito que llega a Dios y que acusa el sistema que nosotros adultos hemos construido. Y lamentablemente, estos niños son presa de los delincuentes, que los explotan para indignos tráficos y comercios, o adiestrándolos para la guerra y la violencia. (Audiencia General 08/04/2015)

4. Los niños nos recuerdan que todos, en los primeros años de la vida, hemos sido totalmente dependientes de los cuidados y de la benevolencia de los demás. Y el Hijo de Dios no se ha ahorrado este pasaje. Es el misterio que contemplamos cada año, en Navidad. El Pesebre es el ícono que nos comunica esta realidad en el modo más simple y directo. (Audiencia General 18/03/2015)

5. Los niños son en sí mismos una riqueza para la humanidad y también para la Iglesia, porque nos llaman constantemente a la condición necesaria para entrar en el Reino de Dios: aquella de no considerarnos autosuficientes sino necesitados de ayuda, de amor, de perdón. ¡Y todos estamos necesitados de ayuda, de amor, de perdón! ¡Todos! (Audiencia General 18/03/2015)

6. Los niños nos recuerdan que somos siempre hijos. Incluso si uno se convierte en adulto o anciano, aún si se convierte en padre, si ocupa un lugar de responsabilidad, por debajo de todo esto permanece la identidad de hijo. Todos somos hijos. Y eso nos vuelve a llevar siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado nosotros, sino que la hemos recibido… A veces corremos el riesgo de vivir olvidándonos de esto… (Audiencia General 18/03/2015)

7. Los niños traen su modo de ver la realidad, con una mirada confiada y pura. El niño tiene una confianza espontánea en el papá y la mamá; y tiene una confianza espontánea en Dios, en Jesús, en la Virgen. Al mismo tiempo, su mirada interior es pura, todavía no está contaminada por la malicia, por los dobleces, por las “costras” de la vida que endurecen el corazón. Sabemos que también los niños tienen el pecado original, que tienen sus egoísmos, pero conservan una pureza y una simplicidad interior. (Audiencia General 18/03/2015)

8. Los niños pueden enseñarnos de nuevo a sonreír y llorar. Tenemos que preguntarnos nosotros mismos: ¿Yo sonrío espontáneamente, con frescura, con amor? ¿O nuestra sonrisa es artificial? ¿Yo todavía lloro? ¿O he perdido la capacidad de llorar? Dos preguntas muy humanas que nos enseñan los niños. (Audiencia General 18/03/2015)

9. Los niños traen vida, alegría, esperanza. También traen preocupaciones y a veces muchos problemas; pero es mejor una sociedad con estas preocupaciones y estos problemas, que una sociedad triste y gris, porque se ha quedado sin niños. Y cuando vemos que el nivel de nacimiento de una sociedad apenas llega al uno por ciento podemos decir: “esta sociedad es triste, es gris, porque se ha quedado sin niños”. (Audiencia General 18/03/2015)

10. Los niños son a menudo las primeras víctimas de los problemas familiares, de los conflictos, de las guerras y de las persecuciones. Oremos por todos los niños que sufren, rogando al Señor que los custodie de todo mal, que despierte las conciencias adormecidas y que convierta los corazones de piedra para que nunca falte a ningún niño amor y cuidados ¡Que el Señor bendiga a todos los niños y los proteja del maligno! (Audiencia General 08/04/2015)

EL TESTIMONIO DEL CRISTIANO

1. Los Apóstoles, que vieron con los propios ojos al Cristo resucitado, no podían callar su extraordinaria experiencia. Él se había mostrado para que la verdad de su resurrección llegara a todos mediante su testimonio. Y la Iglesia tiene la tarea de prolongar en el tiempo esta misión. (Regina Coeli 19/04/2015)

2. Todo bautizado está llamado a dar testimonio, con las palabras y con la vida, que Jesús ha resucitado, que Jesús está vivo y presente en medio de nosotros. Todos nosotros estamos llamados a dar testimonio de que Jesús está vivo. (Regina Coeli 19/04/2015)

3. El contenido del testimonio cristiano no es una teoría, no es una ideología o un complejo sistema de preceptos y prohibiciones o un moralismo, sino que es un mensaje de salvación, un evento concreto… una Persona: es Cristo resucitado, viviente y único Salvador de todos. (Regina Coeli 19/04/2015)

4. Jesús puede ser testimoniado por quienes han hecho una experiencia personal de Él, en la oración y en la Iglesia, a través de un camino que tiene su fundamento en el Bautismo, su alimento en la Eucaristía, su sello en la Confirmación, su constante conversión en la Penitencia. (Regina Coeli 19/04/2015)

5. Todo cristiano puede transformarse en testigo de Jesús resucitado. Y su testimonio es mucho más creíble cuanto más transparenta un modo de vivir evangélico, alegre, valeroso, humilde, pacífico, misericordioso. (Regina Coeli 19/04/2015)

6. Si el cristiano se deja llevar por la comodidad, por la vanidad, por el egoísmo… ¿Cómo podrá comunicar a Jesús vivo, como podrá comunicar la potencia liberadora de Jesús vivo y su ternura infinita? (Regina Coeli 19/04/2015)

7. Una Iglesia o un cristiano sin testimonio es estéril, un muerto que cree estar vivo, un árbol seco que no da fruto, un pozo seco que no tiene agua. La Iglesia ha vencido al mal gracias al testimonio valiente, concreto y humilde de sus hijos. Ha vencido al mal gracias a la proclamación convencida de Pedro: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo», y a la promesa eterna de Jesús (cf. Mt 16,13-18). (Homilía 29/06/2015)

8. El testimonio más eficaz y más auténtico consiste en no contradecir con el comportamiento y con la vida, lo que se predica con la palabra y lo que se enseña a los otros. (Homilía 29/06/2015)

9. Queridos hermanos, enseñen a rezar rezando, anuncien la fe creyendo, den testimonio con la vida. (A los arzobispos, Homilía 29/06/2015

10. María, Madre nuestra nos sostenga con su intercesión para que podamos volvernos, con nuestros límites, pero con la gracia de la fe, testigos del Señor resucitado, llevando a las personas que encontramos los dones pascuales de la alegría y de la paz. (Regina Coeli 19/04/2015)

LA PAZ

1. No podemos resignarnos a los conflictos como si no fuera posible un cambio. (Carta a los cristianos del Medio Oriente, Navidad 2014)

2. Siempre es posible la paz. (Ángelus, 01/01/2015)

3. Tenemos que convencernos, no obstante todas las apariencias… que la concordia es siempre posible, en todos los niveles y en todas las situaciones. ¡No hay futuro sin propósitos y proyectos de paz!  ¡No hay futuro sin paz! (Ángelus, 04/01/2015)

4.Turbar la paz de un pueblo, cometer o consentir cualquier tipo de violencia, especialmente sobre los más débiles e indefensos, es un grave pecado contra Dios, porque significa no respetar la imagen de Dios que hay en el hombre. (Liturgia Ortodoxa, Turquia, 30 de noviembre 2014)

5. Me dirijo a los líderes políticos para que tengan en cuenta que la gran mayoría de sus poblaciones aspiran a la paz, aunque a veces ya no tienen la fuerza ni la voz para pedirla. (A los jóvenes refugiados, Turquía, 30 de noviembre de 2014)

6. Nosotros hablamos mucho de la paz, pero a menudo recurrimos a la guerra, o elegimos el silencio cómplice, o no hacemos nada concreto para construir la paz. (Ángelus, 04/01/2015)

7. Silenciar las armas y apagar los focos de guerra sigue siendo la condición inevitable para dar inicio a un camino que conduce al logro de la paz en sus diferentes aspectos. (Ángelus, 04/01/2015)

8. Cada uno de nosotros debe cumplir gestos de fraternidad hacia su prójimo, especialmente hacia quienes están extenuados por tensiones familiares, o divisiones de diversa índole. Estos pequeños gestos tienen mucho valor: pueden ser semillas que dan esperanza, puede abrir caminos y perspectivas de paz.(Ángelus, 04/01/2015

9. La paz proviene de la conversión del corazón, antes incluso que del final de las guerras. (A los diplomáticos, 12/01/2015)

10. Pido a todos los que tienen responsabilidades políticas, que se comprometan, mediante el diálogo, a superar contrastes y construir una convivencia fraterna duradera. (Mensaje Urbi et Orbi, 25/12/2014)

LA FAMILIA

1. Jesús nos enseña que la obra maestra de la sociedad es la familia: ¡el hombre y la mujer que se aman! ¡Ésta es la obra maestra! (Audiencia General 29/04/2015)

2. La pareja humana ha sido bendecida por Dios desde el principio para formar una comunidad de amor y de vida, a la que ha sido confiada la misión de la procreación. Los esposos cristianos, celebrando el sacramento del matrimonio, se vuelven disponibles para honrar esta bendición, con la gracia de Cristo, para toda la vida. (Audiencia General 25/03/2015)

3. El testimonio más persuasivo de la bendición del matrimonio cristiano es la vida buena de los esposos cristianos y de la familia. ¡No hay modo mejor para decir la belleza del sacramento! El matrimonio consagrado por Dios custodia aquel vínculo entre el hombre y la mujer que Dios ha bendecido desde la creación del mundo; y es fuente de paz y de bien para la entera vida conyugal y familiar. (Audiencia General 29/04/2015)

4. La familia está en la cima de todos los índices de agrado entre los jóvenes; pero, por miedo de equivocarse, muchos no quieren ni siquiera pensar en ella; no obstante son cristianos, no piensan en el matrimonio sacramental, signo único e irrepetible de la alianza, que se transforma en testimonio de la fe. Quizás, precisamente este miedo de fracasar es el más grande obstáculo para acoger la palabra de Cristo, que promete su gracia a la unión conyugal y a la familia. (Audiencia General 29/04/2015)

5. La Iglesia, como madre, nunca abandona la familia, aún cuando ésta esté abatida, herida y mortificada de tantas maneras. Ni siquiera cuando cae en el pecado, o se aleja… La Iglesia siempre hará de todo para tratar de curarla y de sanarla, para invitarla a la conversión y para reconciliarla con el Señor. (Audiencia General 25/03/2015)

6. Queridos hermanos y hermanas, ¡no tengamos miedo de invitar a Jesús a la fiesta de bodas! Y no tengamos miedo de invitar a Jesús a nuestra casa, para que esté con nosotros y custodie la familia. ¡Y también a su madre, María! (Audiencia General 29/04/2015)

ORACIÓN POR EL SÍNODO DE LA FAMILIA

Jesús, María y José,
 en ustedes contemplamos
 el esplendor del amor verdadero, 
a ustedes nos dirigimos con fe.
Santa Familia de Nazaret 
hagan nuestras familias lugares de comunión
 y cenáculos de oración, 
auténticas escuelas del Evangelio
 y pequeñas Iglesias domésticas.
Santa Familia de Nazaret, 
que nunca más en las familias haya violencia, 
cerrazón y división:
quienquiera haya sido herido o escandalizado 
conozca pronto el consuelo y la sanación.
Santa Familia de Nazaret, 
que el próximo Sínodo de los Obispos 
pueda volver a despertar en todos 
la conciencia del carácter sagrado e inviolable 
de la familia, 
de su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José, 
escuchen, atiendan nuestra súplica. Amén.

EL AMOR, EL SERVICIO, LA COMPASIÓN, LA SOLIDARIDAD

1. Cada uno de nosotros, en la diversidad de nuestras vocaciones, está llamado de alguna manera, a ser el amor en el corazón de la Iglesia. (Misa con los obispos, sacerdotes y religiosos, Manila – Filipinas, 16/01/2015)

2. Quien no ama no es libre. Y su corazón está endurecido, porque aún no ha aprendido a amar. (Homilía, 09/01/2015

3. La magnanimidad es… saber amar sin límites, pero al mismo tiempo con fidelidad a las situaciones particulares y con gestos concretos. Amar lo que es grande, sin descuidar lo que es pequeño; amar las cosas pequeñas en el horizonte de las grandes. (Homilía 14/02/2015)

4. La verdadera felicidad viene como consecuencia de ayudar a los demás, entregándose a ellos con abnegación, misericordia y compasión. (Encuentro con los sacerdotes, religiosos, seminaristas y familias Tacloban – Filipinas,17/01/2015)

5. Imaginamos cómo cambiaría nuestro mundo … si miráramos al otro, especialmente al más necesitado, con los ojos de la bondad y de la ternura, como Dios nos mira, nos espera y nos perdona… (A los empleados de la Curia 22/12/2014)

6. ¡Existe una compasión mundana que no nos sirve para nada! Una compasión que a lo más nos lleva a meter la mano en el bolsillo y a dar una moneda. Si Cristo hubiera tenido esa compasión hubiera pasado, curado a tres o cuatro y se hubiera vuelto al Padre. Solamente cuando Cristo lloró, ¡y fue capaz de llorar!, entendió nuestros dramas. (Encuentro con los jóvenes, Manila – Filipinas, 18/01/2015)

7. Para ser “imitadores de Cristo” frente a un pobre o a un enfermo, no debemos tener miedo de mirarlo a los ojos y de acercarnos con ternura y compasión, y de tocarlo y de abrazarlo. (Ángelus 15/02/2015)

8. Los invito a servir a Jesús crucificado en toda persona marginada, por el motivo que sea; a ver al Señor en cada persona excluida que tiene hambre, que tiene sed, que está desnuda; al Señor que está presente también en aquellos que han perdido la fe, o que, alejados, no viven la propia fe; al Señor que está en la cárcel, que está enfermo, que no tiene trabajo, que es perseguido; al Señor que está en el leproso – de cuerpo o de alma -, que está discriminado. No descubrimos al Señor, si no acogemos auténticamente al marginado. (Homilía 15/02/2015)

9. La solidaridad es un modo de hacer la historia con los pobres, evitando presuntas obras altruistas que reducen al otro a la pasividad. (A los miembros de la Federación de Organismos Internacionales de Voluntariado, 4/12/2014)

10. Solidaridad con los pobres es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. Es también luchar contra las causas estructurales de la pobreza: la desigualdad, la falta de un trabajo y de una casa, la negación de los derechos sociales y laborales. (A los miembros de la Federación de Organismos Internacionales de Voluntariado, 4/12/2014)

EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA

1. En la Eucaristía, Cristo vive siempre de nuevo el don de sí realizado en la Cruz… Recibiendo la Eucaristía, nuestra vida se hace don. Tal como fue la vida de Jesús.

2. El Señor se distribuye para nosotros en el pan que es su Cuerpo. Él se hace don. Nosotros experimentamos la solidaridad de Dios con el hombre, una solidaridad que jamás se agota, una solidaridad que no acaba de sorprendernos.

3. Jesús habla en el silencio en el Misterio de la Eucaristía, y nos recuerda que seguirle quiere decir salir de nosotros mismos, y hacer de nuestra vida no una posesión nuestra, sino un don a Él y a los demás.

4. Esta fe nuestra en la presencia real de Jesucristo, Dios verdadero y Hombre verdadero, en el pan y en el vino consagrados, es auténtica si nos empeñamos en caminar detrás de Él y con Él, intentando poner en práctica su mandamiento… “Que se amen los unos a los otros, así como yo los he amado” (cf. Juan 13, 34)… La Eucaristía hace madurar en nosotros un estilo de vida cristiano.

5. La Eucaristía, si bien constituye la plenitud de la vida sacramental, no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles. (EG N.47)

6. Cada vez que participamos en la Misa y nos alimentamos con el Cuerpo de Cristo, la presencia de Jesús y del Espíritu Santo obra en nosotros, da forma a nuestro corazón, nos comunica actitudes internas que se traducen en comportamientos de acuerdo con el Evangelio.

7. En la Eucaristía se comunica el amor del Señor por nosotros; un amor tan grande que nos nutre con Sí mismo; un amor gratuito, siempre a disposición de toda persona hambrienta y necesitada de regenerar las propias fuerzas.

8. En la Eucaristía, Jesús no da un pan, sino el Pan de vida eterna, se dona a Sí mismo, ofreciéndose al Padre por amor a nosotros. Nosotros debemos ir a la Eucaristía con aquel sentimiento de Jesús, es decir, la compasión, y con aquel deseo de Jesús, compartir.

9. Si miramos a nuestro alrededor, nos damos cuenta de que existen muchas ofertas de alimento que no vienen del Señor y que aparentemente satisfacen más. Algunos se nutren con el dinero, otros con el éxito y la vanidad, otros con el poder y el orgullo. Pero el alimento que nos nutre verdaderamente y que nos sacia es sólo el que nos da el Señor. El alimento que nos ofrece el Señor es distinto de los demás, y tal vez no nos parece tan gustoso como ciertas comidas que nos ofrece el mundo. (Corpus Christi 2014)

10. Pidamos a la Virgen que nos ayude a re-descubrir la belleza de la Eucaristía, para que sea el centro de nuestra vida, especialmente en la Misa dominical y en la adoración.

EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA O CONFESIÓN

1.No temas acercarte al Sacramento de la Confesión, en Él encontrarás a Jesús que te perdona.

2. El ministerio de la reconciliación es un auténtico tesoro, que en ocasiones corremos el peligro de olvidar, por pereza o por vergüenza, pero sobre todo por haber perdido el sentido del pecado, que en el fondo es la pérdida del sentido de Dios.

3. Celebrar el Sacramento de la Reconciliación, significa estar envueltos en un abrazo afectuoso: es el abrazo de la infinita misericordia del Padre.

4. Alguno puede decir: “Yo me confieso solamente con Dios“… Sí, tú puedes decir a Dios: “Perdóname“, y decirle tus pecados. Pero nuestros pecados son también contra nuestros hermanos, contra la Iglesia, y por ello es necesario pedir perdón a la Iglesia y a los hermanos, en la persona del sacerdote.

5. El Sacramento de la Reconciliación nos permite acercarnos con confianza al Padre por tener la certeza de su perdón. Él es verdaderamente “rico en misericordia” y la extiende con abundancia sobre aquellos que recurren a Él con corazón sincero. (Celebración Penitencial 13/03/2015)

6. El poder confesar nuestros pecados es un don de Dios, es un regalo, es “obra suya”. Ser tocados con ternura por su mano y cubiertos con su gracia, nos permite, por lo tanto, acercarnos al sacerdote, sin miedo por nuestras culpas, sino con la certeza de ser recibidos en el nombre de Dios, y comprendidos a pesar de nuestras miserias. Y, también, dirigirnos sin un abogado defensor: tenemos sólo uno, que ha dado la vida por nuestros pecados. Es Él quien, nos defiende siempre ante el Padre. Al salir del confesionario, sentiremos su fuerza que restaura la vida y devuelve el entusiasmo de la fe. Después de la confesión seremos renacidos. (Celebración Penitencial 13/03/2015)

7. Cuando Dios perdona, olvida. Olvida. ¡Y es grande el perdón de Dios! (Celebración Penitencial 13/03/2015)

8. ¡Con cuánto amor nos mira Jesús! ¡Con cuánto amor cura nuestro corazón pecador! ¡Nunca se asusta de nuestros pecados! Pensemos en el hijo pródigo que, cuando decide volver donde el padre, piensa en decirle un discurso, pero el padre no le deja hablar, sino que lo abraza. Así es Jesús con nosotros: “Padre tengo tantos pecados”… Pero Él estará contento si tú vas: te abrazará con tanto amor… No tengas miedo… (Celebración Penitencial 13/03/2015)

9. Cada vez que nos dirigimos al Sacramento de la Reconciliación, cantamos un himno a la paciencia de Dios. ¡Con cuánta paciencia el Señor nos lleva sobre su espalda!

10. El perdón no es fruto de nuestros esfuerzos, sino un don del Espíritu Santo, que nos colma de la abundancia de la misericordia y la gracia que brotan incesantemente del corazón abierto del Cristo crucificado y resucitado.

LA VIRTUD DE LA ESPERANZA

El cristiano está siempre lleno de esperanza; nunca puede dejarse llevar por el desánimo.

La esperanza es un poco como la levadura, que ensancha el alma; hay momentos difíciles en la vida, pero con la esperanza, el alma sigue adelante y mira a lo que nos espera.

Cuando en ciertos momentos de la vida no encontramos vía de escape a nuestras dificultades; cuando nos precipitamos en la oscuridad más densa… no debemos enmascarar nuestro fracaso, sino abrirnos confiadamente a la esperanza en Dios, como hizo Jesús.

Cristo resucitado y glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza, y no nos faltará su ayuda para cumplir la misión que nos encomienda. (EG N. 275)

Si pensamos que las cosas no van a cambiar, recordemos que Jesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte y está lleno de poder. (EG N. 275)

La esperanza cristiana no es sólo un deseo, no es optimismo; para un cristiano, la esperanza es espera, espera ferviente, apasionada por el cumplimiento último y definitivo de un misterio, el misterio del amor de Dios en el que hemos renacido y en el que ya vivimos.

Hoy hay en el mundo, una gran falta de esperanza, por ello la humanidad necesita escuchar el mensaje de nuestra esperanza en Jesucristo.

La esperanza que nos ofrece el Evangelio, es el antídoto contra el espíritu de desesperación que parece extenderse como un cáncer en una sociedad exteriormente rica, pero que a menudo experimenta amargura interior y vacío.

La esperanza que nos ofrece el Evangelio de la gracia y de la misericordia de Dios en Jesucristo; la esperanza que inspiró a los mártires. Ésa es la esperanza que estamos llamados a proclamar en un mundo que, a pesar de su prosperidad material, busca algo más, algo más grande, algo auténtico y que dé plenitud.

El cristiano no duda que aquello que se hace con amor, engendra una serena alegría, hermana de esa esperanza que rompe la barrera del miedo y abre las puertas a un futuro prometedor.

EL ESPÍRITU SANTO

1. En todos los bautizados, desde el primero hasta el último, actúa la fuerza santificadora del Espíritu que impulsa a evangelizar. (EG N. 119)

2. El Espíritu Santo nos enseña: es el Maestro interior. Nos guía por el camino justo, a través de las situaciones de la vida.

3. El protagonista de la vida espiritual es el Espíritu Santo. Él sostiene toda iniciativa nuestra de bien y de oración.

4. Con la unción del Espíritu, la santidad de Jesucristo se imprime en nuestra humanidad y nos hace capaces de amar a los hermanos con el mismo amor con que Dios nos ama.

5. El Espíritu Santo es la presencia viva de Dios en la Iglesia. Es el que hace… que la Iglesia camine. Cada vez más, más allá de los límites, hacia adelante. El Espíritu Santo, con sus dones, guía a la Iglesia. No se puede comprender la Iglesia de Jesús sin este Parácilto, que el Señor nos envía.

6. No se puede ser cristianos sin la gracia del Espíritu. Es precisamente el Espíritu quien nos cambia el corazón, quien nos hace ir hacia adelante en la virtud, para cumplir los mandamientos.

7. Donde llega el Espíritu de Dios, todo renace y se transfigura…

8. Podemos frustrar “el sueño de Dios” si no nos dejamos guiar por el Espíritu Santo.

9. Cuando nuestros ojos son iluminados por el Espíritu Santo, se abren a la contemplación de Dios, en la belleza de la naturaleza y en la grandiosidad del cosmos, y nos llevan a descubrir cómo cada cosa nos habla de Él, cada cosa nos habla de su amor. ¡Todo esto suscita en nosotros gran estupor y un profundo sentido de gratitud!

10. La paz que nos da Jesús es el Espíritu Santo. ¡La paz de Jesús es una persona, es el Espíritu Santo! El mismo día de su resurrección, Él viene al cenáculo y su saludo es: “La paz esté con ustedes… reciban al Espíritu Santo…” (Juan 20,21-22). Cuando el Espíritu Santo está en nuestro corazón, nadie puede arrebatarnos la paz. ¡Nadie! ama, que sirve, que dona la vida.

11. Invoquemos al Espíritu Santo, para que su gracia y la abundancia de sus dones, nos ayuden a vivir verdaderamente como Cuerpo de Cristo, unidos, como familia… signo visible y bello del amor de Cristo.

12. Cuando rezamos, es porque el Espíritu Santo inspira la oración en el corazón. Cuando rompemos el cerco de nuestro egoísmo, salimos de nosotros mismos y nos acercamos a los demás para encontrarlos, escucharlos, ayudarlos, es el Espíritu de Dios que nos ha impulsado.

13. Siempre tenemos la tentación de poner resistencia al Espíritu Santo, porque trastorna, porque remueve, hace caminar, impulsa a la Iglesia a seguir adelante. Y es más fácil y cómodo instalarse en las propias posiciones estáticas e inamovibles.

14. El Espíritu Santo es el único capaz de darnos esta gracia del coraje de anunciar a Jesucristo… Y este coraje del anuncio es el que nos distingue del simple proselitismo. Nosotros no hacemos publicidad, de Jesucristo, para tener más ‘socios’ en nuestra ‘sociedad espiritual’… Esto no sirve. No sirve, no es cristiano. Lo que el cristiano hace es anunciar con coraje y el anuncio de Jesucristo provoca, mediante el Espíritu Santo, ese estupor que nos hace ir adelante. (Homilía 13/04/2015)

15. El único que puede darnos la armonía es el Espíritu Santo, porque también él es la armonía entre el Padre y el Hijo. (Homilía 14/04/2015)

LA VIRGEN MARÍA

1. María es la Madre de la esperanza, la imagen más expresiva de la esperanza cristiana. Toda su vida es un conjunto de actitudes de esperanza, comenzando por el “sí” en el momento de la anunciación.

2. María, Madre de esperanza, nos sostiene en los momentos de oscuridad, de dificultad, de desaliento, de aparente fracaso o de auténticas derrotas humanas.

3. María nos dice que la esperanza se alimenta de escucha, contemplación y paciencia, para que maduren los tiempos del Señor.

4. María no perdió la esperanza: la hemos contemplado como Madre de los dolores, pero al mismo tiempo, como Madre llena de esperanza. A ella, testigo silencioso de la muerte y de la resurrección de Jesús, le pedimos que nos introduzca en la alegría pascual.

5. Cuando en el alma cristiana hay turbulencias espirituales, solamente bajo el manto de la Santa Madre de Dios, encontraremos paz.

6. Desde lo alto, donde reina con Cristo, María, la Madre de la Iglesia, acompaña el camino del pueblo de Dios, sostiene a quienes avanzan con dificultad, consuela a cuantos están en la prueba y tiene abierto el horizonte de la esperanza.

7. María muestra que la mejor forma de servir a Dios es servir a nuestros hermanos que tienen necesidad.

8. María es la misionera que se acerca a nosotros para acompañarnos por la vida, abriendo los corazones a la fe, con su cariño materno. Como una verdadera madre, ella camina con nosotros, lucha con nosotros, y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios. (EG N.286)

9. Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y el cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes. (EG N. 288)

10. En este mundo en el que se desechan los valores imperecederos y todo es mudable; en donde triunfa el usar y el tirar; en el que parece que se tiene miedo a los compromisos de por vida, la Virgen nos alienta a ser hombres y mujeres constantes en el buen obrar, que mantienen su palabra, que son siempre fieles.

11. Aprendamos de María , Vírgen fiel, a seguir al Señor también cuando su camino lleva a la cruz. (Ángelus, Domingo de Ramos 29/03/2015)

12. Para el que quiere seguir a Jesús por la senda del Evangelio, María es la guía segura, porque es la primera discípula. Ella es la Madre que acoge en seguida, siempre atenta, a la cual confiar todo anhelo y dificultad.

13. ¡Que María, que es Madre de Misericordia, nos ponga en el corazón la certeza de que somos amados por Dios. Que esté cerca de nosotros en los momentos de dificultad y nos done los sentimientos de su Hijo, para que nuestro itinerario cuaresmal sea experiencia de perdón, de acogida y de caridad! (Ángelus 15/03/2015)

LA IDENTIDAD CRISTIANA

1. El estilo de Dios y, en consecuencia, el que debe ser del cristiano, es la humildad. Un estilo que nunca dejará de sorprendernos y ponernos en crisis: nunca nos acostumbraremos a un Dios humilde. (Homilía del Domingo de Ramos, 29/03/2015)

2. El mundo propone imponerse a toda costa, competir, hacerse valer… Pero los cristianos, por la gracia de Cristo muerto y resucitado, son los brotes de otra humanidad, en la cual tratamos de vivir al servicio de los demás, de no ser altivos, sino disponibles y respetuosos. Esto no es debilidad, sino autentica fuerza. Quién lleva en sí el poder de Dios, de su amor y su justicia, no necesita usar violencia, sino que habla y actúa con la fuerza de la verdad, de la belleza y del amor. (Mensaje de pascua, Bendición Urbi et Orbi 05/04/2015)

3. El cristiano es un hombre y una mujer de historia, porque no pertenece a sí mismo, está integrado en un pueblo, un pueblo que camina. No se puede pensar en un egoísmo cristiano, no, esto no va. El cristiano no es un hombre, una mujer espiritual de laboratorio, es un hombre, es una mujer espiritual colocado en un pueblo, que tiene una historia larga y sigue caminando hasta que el Señor vuelva. (Homilía 30/04/2015)

4. Nuestra historia debe asumir a santos y pecadores. Y mi historia personal, la de cada uno, debe asumir nuestro pecado, el propio pecado y la gracia del Señor que está con nosotros, acompañándonos en el pecado para perdonar, y acompañándonos en la gracia. No hay identidad cristiana sin historia. (Homilía 30/04/2015)

5. La identidad cristiana es el servicio, no el egoísmo… Estamos llamados al servicio. Ser cristiano no es una apariencia o incluso una conducta social, no es un poco maquillarse el alma, para que sea un poco más bella. Ser cristiano es hacer lo que ha hecho Jesús: servir. (Homilía 30/04/2015)

6. Qué bello será que todos nosotros, al final de nuestra vida, con nuestros errores, nuestros pecados, también con nuestras buenas obras, con nuestro amor al prójimo, podamos decir al Padre como Jesús: ¡“Todo se ha cumplido”! Pero no con la perfección con la que lo dijo Jesús sino decir: “Señor, he hecho todo lo que podía hacer”. ¡“Todo se ha cumplido”! Adorando la Cruz, mirando a Jesús, pensemos en el amor, en el servicio, en nuestra vida, en los mártires cristianos. Y también nos hará bien pensar en el fin de nuestra vida. Ninguno de nosotros sabe cuándo sucederá esto, pero podemos pedir la gracia de poder decir: “Padre, he hecho todo lo que podía hacer”. ¡“Todo se ha cumplido”! (Audiencia General 01/04/2015)

LOS MÁRTIRES DE NUESTRO TIEMPO

1. Hoy hay tantos hombres y mujeres, verdaderos mártires, que ofrecen su vida con Jesús para confesar la fe… Es un servicio, servicio del testimonio cristiano hasta la sangre, servicio que nos ha hecho Cristo: nos ha redimido hasta el final. ¡Y es éste el significado de aquella frase “Todo se ha cumplido”! (Audiencia General 01/04/2015)

2. Pensemos en la humillación de los que, por mantenerse fieles al Evangelio, son discriminados y sufren las consecuencias en su propia carne. Y pensemos en nuestros hermanos y hermanas perseguidos por ser cristianos, los mártires de hoy – hay tantos – no reniegan de Jesús y soportan con dignidad insultos y ultrajes. Lo siguen por su camino. Podemos hablar en verdad de “una nube de testigos”: los mártires de hoy. (Homilía del Domingo de Ramos, 29/03/2015)

3. Pensemos en nuestros hermanos degollados en una playa de Libia. Pensemos en ese chiquillo quemado vivo por sus compañeros, por ser cristiano. Pensemos en esos migrantes que, en alta mar, fueron tirados al mar, por ser cristianos. Pensemos, en esos etíopes asesinados, antes de ayer, por ser cristianos y en tantos otros… Tantos otros que no sabemos, que sufren en cárceles, por ser cristianos… Hoy la Iglesia es Iglesia de mártires: ellos sufren, dan su vida y nosotros recibimos la bendición de Dios por su testimonio. (Homilía 21/04/2015)

4. No hay diferencia si las víctimas son católicos, coptos, ortodoxos o protestantes. Su sangre, la misma en su confesión de Cristo, es un testimonio que grita para hacerse escuchar por todos los que saben todavía distinguir entre el bien y el ma: un grito que debe ser escuchado sobre todo, por aquellos que tienen en sus manos el destino de los pueblos, (Mensaje al Patriarca Ortodoxo de Etiopía 20/04/2015)

5. La alegría de la Resurrección de Cristo, este año está ofuscada por el dolor. Y aun así, sabemos que la vida que vivimos en el amor misericordioso de Dios es más fuerte que el sufrimiento que todos los cristianos sienten, un sufrimiento que une hombres y mujeres de buena voluntad en todas las tradiciones religiosas. (Mensaje al Patriarca Ortodoxo de Etiopía 20/04/2015)

6. La Palabra de Dios disgusta siempre a ciertos corazones. La Palabra de Dios fastidia cuando tienes un corazón duro, cuando tienes un corazón de pagano. Porque la Palabra de Dios te interpela, te invita a ir adelante, buscándote y quitándote el hambre con ese pan del que hablaba Jesús. En la historia de la Revelación, tantos mártires han sido matados por fidelidad a la Palabra de Dios, a la Verdad de Dios. (Homilía 21/04/2015)

7. También hay mártires escondidos, aquellos hombres y aquellas mujeres fieles a la voz del Espíritu, que buscan caminos nuevos para ayudar a los hermanos y para amar mejor a Dios, a los que se mira con sospecha, son calumniados, perseguidos por tantos sanedrines modernos que se creen dueños de la verdad: tantos mártires desconocidos. (Homilía 21/04/2015)

8. La Historia de la Iglesia, la verdadera Historia de la Iglesia, es la Historia de los Santos y de los mártires. (Homilía 21/04/2015)

LA MISERICORDIA DE DIOS 

1. Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre… Quien lo ve a Él ve al Padre. Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona, revela la misericordia de Dios. (Bula para convocar el Año de la Misericordia 11/04/2015)

2. La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. Su persona no es otra cosa sino amor. Un amor que se dona y ofrece gratuitamente. Sus relaciones con las personas que se le acercan dejan ver algo único e irrepetible. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia. En él todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión. (Bula para convocar el Año de la Misericordia 11/04/2015)

3. Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados no obstante el límite de nuestro pecado. (Bula para convocar el Año de la Misericordia 11/04/2015)

4. Qué hermosa es esta realidad de fe para nuestra vida: la misericordia de Dios. Un amor tan grande, tan profundo el que Dios nos tiene, un amor que no decae, que siempre aferra nuestra mano y nos sostiene, nos levanta, nos guía. A mí me produce siempre una gran impresión releer la parábola del Padre misericordioso; me impresiona porque me infunde siempre una gran esperanza. (Homilía 07/04/2013, Fiesta de la Divina Misericordia)

5. En mi vida personal, he visto muchas veces el rostro misericordioso de Dios, su paciencia; he visto también en muchas personas la determinación de entrar en las llagas de Jesús, diciéndole: Señor estoy aquí, acepta mi pobreza, esconde en tus llagas mi pecado, lávalo con tu sangre. Y he visto siempre que Dios lo ha hecho, ha acogido, consolado, lavado, amado. (Homilía 07/04/2013, Fiesta de la Divina Misericordia)

6. La primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo. De este amor, que llega hasta el perdón y al don de sí, la Iglesia se hace sierva y mediadora ante los hombres. Por tanto, donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia. (Bula para convocar el Año de la Misericordia 11/04/2015)

7. La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo. La Iglesia « vive un deseo inagotable de brindar misericordia. (Bula para convocar el Año de la Misericordia 11/04/2015)

8. Queridos hermanos y hermanas, dejémonos envolver por la misericordia de Dios; confiemos en su paciencia que siempre nos concede tiempo; tengamos el valor de volver a su casa, de habitar en las heridas de su amor dejando que Él nos ame, de encontrar su misericordia en los sacramentos. Sentiremos su ternura, tan hermosa, sentiremos su abrazo y seremos también nosotros más capaces de misericordia, de paciencia, de perdón y de amor. (Homilía 07/04/2013, Fiesta de la Divina Misericordia)

9. Un tiempo intenso y prolongado para acoger las inmensas riquezas del amor misericordioso de Dios será el próximo Jubileo Extraordinario de la Misericordia, cuya Bula de proclamación he promulgado ayer por la tarde en la Basílica de San Pedro. “Misericordiae Vultus”: El Rostro de la Misericordia es Jesucristo. Dirijamos la mirada a Él. Y que la Vírgen Madre nos ayude a ser misericordiosos con los demás como Jesús lo es con nosotros. (Regina Coeli 12/04/2015)

LA GLORIOSA RESURRECCIÓN DE JESÚS

1. Jesús no está muerto, ha resucitado, es el Viviente. No es simplemente que haya vuelto a vivir, sino que es la Vida misma, porque es el Hijo de Dios que es el que vive… Jesús es el “Hoy” eterno de Dios.

2. Jesús no está en el sepulcro, ha resucitado; Él es el Viviente, Aquel que siempre renueva su cuerpo que es la Iglesia y lo hace caminar atrayéndolo hacia Él.

3. Cristo resucitado ya no muere más, sino que está vivo y activo en la Iglesia y en el mundo. Esta certeza habita en los corazones de los creyentes desde la mañana de pascua, cuando las mujeres fueron a la tumba de Jesús y los ángeles les dijeron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?” (Lucas 24,5).

4. La resurrección de Jesús no es el final feliz de una película, sino que es la intervención de Dios Padre, allí donde está desecha la esperanza humana.

5. Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el Cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables, no para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad.

6. Jesús quiso conservar las llagas en sus manos, para hacernos sentir su misericordia. Y ésta es nuestra fuerza, nuestra esperanza.

7. Puesto que Jesús resucitó de entre los muertos, sabemos que tiene «palabras de vida eterna» (Juan 6, 68), y que su palabra tiene el poder de tocar cada corazón, de vencer el mal con el bien, y de cambiar y redimir al mundo.

8. “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?” (Lucas 24,5). Estas palabras son como una piedra millar en la historia; pero también una “piedra de tropiezo”, si no nos abrimos a la Buena Noticia, ¡si pensamos que un Jesús muerto molesta menos que un Jesús vivo!

9. Con su Ascensión, el Señor resucitado atrae la mirada de los apóstoles – y también nuestra mirada – a las alturas del Cielo, para mostrarnos que la meta de nuestro camino es el Padre.

10. Los dos discípulos de Emaús, en la ida eran errantes, no sabían dónde terminarían. Pero al regreso… eran testigos de la esperanza que es Cristo. Porque lo habían encontrado a Él, el caminante resucitado.

11. Hemos de volver a Galilea… para ver a Jesús resucitado, y convertirnos en testigos de su resurrección. No es un volver atrás, no es una nostalgia. Es volver al primer amor, para recibir el fuego que Jesús ha encendido en el mundo y llevarlo a todos, hasta los confines de la tierra.

 

LA DOLOROSA PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS

1. Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz… Su trono regio es el madero de la cruz… Porque Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo. También el nuestro, el de todos nosotros. Y lo lava, lo lava con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios.

2. Nos hará bien preguntarnos… ¿Quién soy yo ante mi Señor?… ¿Quién soy yo delante de Jesús, entrando en Jerusalén en este día de fiesta?… ¿Soy capaz de expresar mi alegría, de alabarlo?… ¿Quién soy yo delante de Jesús que sufre?…

3. Observando a Jesús en su pasión, vemos como en un espejo, los sufrimientos de toda la humanidad y encontramos la respuesta divina al misterio del mal, del dolor, de la muerte.

4. Dios se hace cercano a nosotros, en el sacrificio de la Cruz. Se abaja entrando en la oscuridad de la muerte para darnos su vida, que vence el mal, el egoísmo y la muerte.

5. Esta semana nos hará bien a todos nosotros, mirar el Crucifijo, besar las llagas de Jesús… Él ha tomado sobre sí todo el sufrimiento humano, se ha “vestido“ de ese sufrimiento.

6. Pensemos en el dolor de Jesús, y digámonos a nosotros mismos: “¡Y esto es por mí! Aunque yo hubiera sido la única persona en el mundo, Él lo habría hecho. ¡Lo ha hecho por mí!…” Y besemos el Crucifijo y digamos: “Gracias Jesús“.

7. La pasión y la muerte de Jesús y las frustraciones de tantas esperanzas humanas son el camino real a través del cual Dios obra nuestra salvación. Un camino que no corresponde a los criterios humanos…

8. La Cruz es la certeza del amor fiel de Dios por nosotros. Un amor tan grande que entra en nuestro pecado y lo perdona entra en nuestro sufrimiento y nos da la fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y salvarnos.

9. El Hijo de Dios aparece en la cruz como un hombre derrotado: sufre, es traicionado, insultado, y finalmente muere. Jesús permite que el mal se ensañe con Él y lo toma sobre sí para vencerlo.

10. Jesús experimentó en este mundo la aflicción y la humillación. Ha recogido los sufrimientos humanos, los ha asumido en su carne, los ha vivido hasta el fondo uno a uno. Ha conocido todo tipo de aflicción, morales y físicas: ha experimentado el hambre y el cansancio, la amargura de la incomprensión, ha sido traicionado y abandonado, flagelado y crucificado.

11. Invito a todos a mirar a Jesús crucificado, para entender que el odio y el mal son derrotados con el perdón y el bien; para comprender que la respuesta de la guerra sólo aumenta el mal y la muerte.

12. El Crucifijo no nos habla de derrota, de fracaso; paradójicamente nos habla de una muerte que es vida, porque nos habla de amor, porque Él es el Amor de Dios encarnado, y el

Amor no muere, más aún, vence el mal y la muerte.

13. La cruz de Cristo revela el poder de Dios, que supera toda división, sana cualquier herida y restablece los lazos originarios del amor fraterno.

14. Nosotros no exaltamos una cruz cualquiera, o todas las cruces. Exaltamos la Cruz de Jesús, porque en ella se ha revelado al máximo el amor de Dios por la humanidad.

15. La Cruz de Jesús expresa…toda la fuerza negativa del mal, y toda la mansa omnipotencia de la misericordia de Dios.

16. Por medio de la Cruz de Cristo se nos ha devuelto la esperanza… ¡La Cruz de Jesús es nuestra única y verdadera esperanza!

17. Mientras contemplamos… la Santa Cruz, pensemos con conmoción en tantos hermanos y hermanas nuestros que son perseguidos y asesinados a causa de su fidelidad a Cristo.

EL PECADO, LA CONVERSIÓN

Y EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN

1. ¿Qué sucede en el corazón del hombre?… Jesús dijo que del corazón del hombre nacen todas las maldades… Nuestro corazón débil está herido… Existe siempre un deseo de autonomía… ¡Yo hago lo que quiero y si tengo ganas de esto, lo hago! ¡Y si por esto quiero hacer una guerra, la hago!… ¿Pero por qué somos así?… ¿Por qué tenemos esta capacidad de destrucción? Este es el problema. (Homilía 17/02/2015)

2. El pecado nos aleja de Dios e interrumpe la relación entre la tierra y el cielo, determinando así nuestra miseria y el fracaso de nuestra vida. (Ángelus, 11/01/2015)

3. Dentro de cada uno de nosotros se encuentra el pecado, pero del pecado no asusta a Jesús… (Homilía en la Parroquia Romana de Tor Bella Monaca 08/03/2015)

4. La miseria más peligrosa, causa de todas las demás: la lejanía de Dios, la presunción de poder prescindir de Él. (A la Comunidad Juan XXIII, 19/12/2014)

5. Los seres humanos – todos, y en todas las etapas de la vida – tendemos a la envidia y al orgullo a causa de nuestra naturaleza herida por el pecado. (Homilía 14/02/2015)

6. Un camino equivocado es el de buscar siempre el propio éxito, los propios bienes, sin pensar en el Señor, sin pensar en la familia… Uno puede ganar todo, pero al final, convertirse en un fracasado. (Homilía 19/02/2015)

7. La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real para los cristianos. Por eso necesitamos oír en cada Cuaresma, el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan. (Mensaje de Cuaresma 2015)

8. Debemos tomar en serio el mensaje del Señor… el hombre es capaz de hacer tanto bien… Todos nosotros somos capaces de hacer tanto bien, pero todos nosotros somos capaces también de destruir; destruir en lo grande y en lo pequeño… Por esto es necesaria la meditación contÍnua, la oración… para no caer en esta maldad que nos destruye… (Homilía 17/02/2015)

9. Jesús conoce todo aquello que hay adentro de nuestro corazón: nosotros no podemos engañar a Jesús. No podemos, delante de Él fingir que somos santos y cerrar los ojos… y después llevar una vida que no es aquella que Él quiere.. (Homilía en la Parroquia Romana de Tor Bella Monaca 08/03/2015)

10. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar el mundo y a nosotros mismos. (Mensaje de Cuaresma 2015)

11. Cuando llegamos a entender, a la luz de la Cruz, el mal que somos capaces de hacer, y del que incluso formamos parte, podemos experimentar el auténtico remordimiento y el verdadero arrepentimiento. Sólo entonces podremos recibir la gracia de acercarnos unos a otros, con una verdadera contrición, dando y recibiendo el perdón verdadero. (Santuario de Nuestra Señora de Madhu, Sri Lanka, 14/01/2015)

12. Regresar al Señor “con todo el corazón” significa emprender el camino de una conversión no superficial y transitoria, sino un itinerario espiritual que tiene que ver con el lugar más íntimo de nuestra persona. El corazón, de hecho, es el centro de nuestros sentimientos, el centro en el que maduran nuestras decisiones, nuestras actitudes. (Homilía 18/02/2015)

13. La suciedad del corazón no se quita como se quita una mancha: vamos a la tintorería y salimos limpios… Se quita con el ‘hacer’, tomando un camino distinto, otro camino que no sea el del mal. ¡Aprendan a hacer el bien! Es decir el camino del hacer el bien. Y ¿cómo hago el bien? ¡Es simple! ‘Busquen la justicia, socorran al oprimido, brinden justicia al huérfano, defiendan la causa de la viuda’… hagan justicia, vayan donde están las llagas de la humanidad, donde hay tanto dolor… De este modo, haciendo el bien, lavarás tu corazón. (Homilía 03/03/2015)

14. El Sacramento de la Reconciliación hace presente con especial eficacia el rostro misericordioso de Dios, lo hace concreto y lo manifiesta continuamente. (A los miembros de la Penitenciaría Apostólica, que prepara a los nuevos sacerdotes para celebrar el Sacramento de la reconciliación 12/03/2015)

15. No olvidémoslo jamás… ¡No existe algún pecado que Dios no pueda perdonar! ¡Ninguno! Sólo lo que es sustraído a la divina misericordia no puede ser perdonado, como quien se sustrae al sol no puede ser iluminado ni reconfortado. (A los miembros de la Penitenciaría Apostólica, que prepara a los nuevos sacerdotes para celebrar el Sacramento de la reconciliación 12/03/2015)

16. La confesión no debe ser una ‘tortura’, sino que todos deberían salir del confesionario con la felicidad en el corazón, con el rostro radiante de esperanza, aunque a veces – lo sabemos – mojado por las lágrimas de la conversión y de la alegría que de ella deriva… Debe ser un encuentro liberador y rico de humanidad, a través del cual poder educar en la misericordia, que no excluye, es más, incluye también el justo compromiso de reparar, en lo posible, el mal cometido. (A los miembros de la Penitenciaría Apostólica, que prepara a los nuevos sacerdotes para celebrar el Sacramento de la reconciliación 12/03/2015)

 

EL PAPA FRANCISCO HABLA A NUESTRO CORAZÓN

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EL PAPA FRANCISCO HABLA A NUESTRO CORAZÓN (PDF)

Al Papa Francisco, como homenaje de gratitud, en el inicio del Tercer año de su Pontificado, con sentimientos de admiración, respeto y cariño. Que Dios Padre lo bendiga, el Señor Jesús lo acompañe siempre, el Espíritu Santo ilumine su camino y lo fortalezca, física y espiritualmente, y nuestra Madre María lo proteja de todo peligro, para bien de la Iglesia y del mundo entero.

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EL PAPA FRANCISCO NOS ENSEÑA SOBRE…

JESÚS

1. La grandeza del misterio de Dios, se conoce solamente en el misterio de Jesús y el misterio de Jesús es precisamente el misterio del abajarse, del aniquilarse, del humillarse. (Homilía, 2 de diciembre de 2014)

2. Jesucristo es la bendición de Dios para todo hombre y para toda la humanidad. (Homilía, 01/01/2015)

3. Jesús vino a traer la alegría a todos y para siempre… una alegría real y experimentable ahora, porque Jesús mismo es nuestra alegría. (Ángelus 14/12/2014)

4. En Jesús es posible encontrar la paz interior y la fuerza para afrontar cada día las diversas situaciones de la vida, también aquellas más pesadas y difíciles. (Ángelus 14/12/2014)

5. Jesús se hizo hombre y vino entre nosotros para disipar las tinieblas del error y del pecado, brindando a la humanida su luz divina… ¡Sigámoslo a Él, luz verdadera, para no perdernos y para reflejar a nuestra vez luz y calor sobre cuantos atraviesan momentos de dificultad y oscuridad interior! (A los habitantes de Verona y Catanzaro 19/12/2014)

6. Cuántas veces Jesús pasa por nuestra vida. Y cuántas veces nos envía un ángel… Y cuántas veces no nos damos cuenta, porque estamos tan ocupados e inmersos en nuestros pensamientos, en nuestros asuntos… Él pasa y llama a la puerta de nuestro corazón pidiendo acogida, pidiendo un “sí”, como el de María. (Ángelus, 21/12/2014)

7. Para <coger verdaderamente a Jesús en nuestra existencia… el camino es… testimoniar a Jesús en la humildad, en el servicio silencioso, sin miedo a ir contracorriente… (Ángelus 26/12/2014)

8. Jesús nos enseña que el cristiano debe tener el corazón fuerte, el corazón firme, el corazón que crece sobre la roca, que es Cristo, y después, debe ir por el mudo con prudencia. (Homilía 15/12/2014)

9. 9. Jesús es como nosotros, Jesús vivió como nosotros, es igual que nosotros en todo menos en el pecado. No era un pecador, pero para ser igual a nosotros asumió nuestro pecado… Jesús siempre va delante de nosotros, y cuando pasamos por una cruz, Él pasó antes que nosotros… Tenemos la seguridad de que no seremos desilusionados por nuestra fe, porque Jesús… asumió todo nuestro dolor. (Misa con los damnificados del tifón Yolanda, Filipinas, 17/01/2015)

10. Jesús es el Señor… que reinó desde la Cruz. Por esto es capaz de comprendernos… Se hizo igual a nosotros en todo, por esto tenemos un Señor que es capaz de llorar con nosotros, que es capaz de acompañarnos en los momentos más difíciles de la vida. (Misa con los damnificados del tifón Yolanda, Filipinas, 17/01/2015)

EL AMOR DE DIOS 


1. Dios es amor. Pero no amor de telenovela. ¡No, no! Amor sólido, fuerte; amor eterno, amor que se manifiesta… Amor concreto; amor de obras y no de palabras. (Homilía, (08/01/2015)

2. Dios nos ama gratuitamente como una mamá a su niño. La gracia de Dios… es cercanía, es ternura. (Homilía 11/12/2014)

3. Dios no reserva su amor a algunos privilegiados, sino que lo ofrece a todos. Así como es Creador y Padre de todos, del mismo modo quiere ser el Salvador de todos. (Ángelus, 06/01/2015)

4. También aquellos que nos parecen alejados del Señor, son seguidos – o mejor “perseguidos” – por su amor apasionado, su amor fiel y también humilde. ¡Porque el amor de Dios es humilde, tan humilde! (Ángelus, 06/01/2015)

5. Si nosotros tuviéramos el valor de abrir nuestro corazón a esta ternura de Dios, ¡cuánta libertad espiritual tendríamos! ¡Cuánta! (Homilía 11/12/2014)

6. El verdadero amor es amar y dejarme amar. Es más difícil dejarse amar que amar. Por eso es tan difícil llegar al amor perfecto de Dios, porque podemos amarlo, pero lo importante es dejarnos amar por Él. El verdadero amor es abrirse a ese amor que está primero y que nos provoca una sorpresa. (Encuentro con los jóvenes, Manila – Filipinas, 18/01/2015)

7. Frente al amor, frente a la misericordia, a la gracia divina derramada en nuestros corazones, la consecuencia que se impone es una sola: la gratuidad. Ninguno de nosotros puede comprar la salvación. La salvación es un don gratuito del Señor, un don gratuito de Dios que viene a nosotros, y habita en nosotros. (Ángelus, 8/12/2014)

8. El amor de Dios se hace presente y operante a través de nuestro amor y de las buenas obras que hacemos. (Encuentro con las familias, Manila – Filipinas, 16/01/2015)

9. ¡Cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! Paciencia de Dios, cercanía de Dios, ternura de Dios. (Homilía de la Misa de Navidad 2014)

10. Si tú en tu relación con el Señor no sientes que Él te ama con ternura, aún te falta algo, aún no has comprendido qué cosa es la gracia… (Homilía 11/12/2014)

EL EVANGELIO

1. La estrella que es capaz de guiar a todo hombre a Jesús, es la Palabra de Dios… La Palabra de Dios es la luz que orienta nuestro camino, nutre nuestra fe y la regenera… renueva continuamente nuestros corazones, nuestras comunidades. (Ángelus, 06/01/2015)

2. La Palabra de Dios provoca asombro en nosotros. Tiene esa fuerza: nos asombra, bien. (Ángelus, 01/02/2015)

3. En las palabras humanas de Jesús, se sentía toda la fuerza de la Palabra de Dios, se sentía la misma autoridad de Dios, inspirador de las Sagradas Escrituras. (Ángelus, 01/02/2015)

4. El Evangelio es palabra de vida: no oprime a las personas, al contrario, libera a cuantos son esclavos de tantos espíritus malvados de este mundo: tanto el espíritu de la vanidad, el apego al dinero, el orgullo, la sensualidad… El Evangelio cambia el corazón… cambia la vida, transforma las inclinaciones al mal, en propósitos de bien. ¡El Evangelio es capaz de cambiar a las personas! Por tanto, es deber de los cristianos difundir por doquier su fuerza redentora, llegando a ser misioneros y heraldos de la Palabra de Dios. (Ángelus, 01/02/2015)

5. ¡…El Evangelio tiene la fuerza de cambiar la vida! No se olviden de esto. És la Buena Nueva, que nos transforma… He aquí porqué les pido siempre que tengan un contacto cotidiano con el Evangelio, que lean cada día un pasaje… que lo mediten y también que lo lleven con ustedes por doquier: en el bolsillo, en la cartera… Es decir que se alimenten cada día de esta fuente inagotable de salvación. ¡No se olviden! (Ángelus, 01/02/2015)

6. El Evangelio es la promesa de la gracia de Dios, la única que puede traer la plenitud y la salvación a nuestro mundo quebrantado. (Misa con los obispos, sacerdotes y religiosos, Manila – Filipinas, 16/01/2015)

7. El Evangelio es capaz de inspirar la construcción de un orden social verdaderamente justo y redimido. (Misa con los obispos, sacerdotes y religiosos, Manila – Filipinas, 16/01/2015)

8. El Evangelio llama a cada cristiano a vivir una vida de honestidad, integridad e interés por el bien común. Pero también llama a las comunidades cristianas a crear “círculos de integridad”, redes de solidaridad que se expandan hasta abrazar y transformar la sociedad mediante su testimonio profético. (Misa con los obispos, sacerdotes y religiosos, Manila – Filipinas, 16/01/2015)

9. Seguir el Evangelio es… exigente – pero ¡bello, bellísimo! – El que lo hace con fidelidad y valentía recibe el don prometido por el Señor a los hombres y a las mujeres de buena voluntad. Como cantan los ángeles el día de Navidad: ¡paz, paz! (Ángelus 26/12/2014)

10. Las nuevas generaciones nunca podrán alcanzar la verdadera sabiduría y mantener viva la esperanza, si nosotros no somos capaces de valorar y transmitir el auténtico humanismo, que brota del Evangelio y la experiencia milenaria de la Iglesia. (Liturgia Ortodoxa, Turquia, 30 de noviembre 2014)

11. El Evangelio debe ser anunciado en pobreza, porque la salvación no es una “teología de la prosperidad”. Es solamente y nada más que el “buen anuncio” de liberación llevado a todo oprimido. (Homilía 05/02/2015)

EL TIEMPO DE CUARESMA

1. La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un tiempo de gracia. (Mensaje de Cuaresma 2015)

2. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad. (Mensaje de Cuaresma 2015)

3. Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI. (Mensaje de Cuaresma 2015)

4. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en él no se es indiferente hacia los demás. (Mensaje de Cuaresma 2015)

5. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies… Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. (Mensaje de Cuaresma 2015)

6. El sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. (Mensaje de Cuaresma 2015)

7. Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor, que nos llevan a los hermanos y hermanas… Un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro. (Mensaje de Cuaresma 2015)

LA ORACIÓN

1. Es bueno rezar el Rosario todos los días, hablar con el Señor, cuando tengo una dificultad, o con la Virgen o con los Santos… Pero es importante realizar la oración de contemplación, y ésta sólo se puede hacer con el Evangelio en la mano. (Homilía 03/02/2015)

2. La oración de contemplación es tomar el Evangelio, leer e imaginarme en la escena; imaginarme qué cosa sucede, y hablar con Jesús como me viene del corazón.(Homilía 03/02/2015)

3. La oración de contemplación hace crecer la esperanza, porque tenemos fija la mirada sobre Jesús. Hagan esta oración de contemplación. 15 minutos, toma el Evangelio, un pasaje pequeño, imagina qué cosa ha sucedido y habla con Jesús de aquello. Así tu mirada estará fija sobre Jesús, y no tanto sobre la telenovela, por ejemplo; tu oído estará fijo sobre las palabras de Jesús, y no tanto sobre las charlas del vecino, de la vecina… (Homilía 03/02/2015)

4. Nuestra vida cristiana se mueve… entre memoria y esperanza. Memoria de todo el camino pasado, memoria de tantas gracias recibidas por el Señor; y esperanza, mirando al Señor, que es el único que puede darme la esperanza. Y para mirar al Señor, para conocer al Señor, tomemos el Evangelio y hagamos esta oración de contemplación. (Homilía 03/02/2015)

LA FE

1. Una cosa es transmitir la fe y otra es enseñar las cosas de la fe. La fe es un don. La fe no se puede estudiar. Se estudian las cosas de la fe, sí, para comprenderla mejor, pero con el estudio jamás tú llegas a la fe. La fe es un don del Espíritu Santo, es un regalo, que va más allá de toda preparación. (Homilía,26/01/2015)

2. Son las mamás, las abuelas, quienes transmiten la fe… Puede ser también una empleada doméstica, puede ser una tía…  Debemos pensar hoy, si las mujeres… tienen esta conciencia del deber, de transmitir la fe. (Homilía,26/01/2015)

3. Me viene a la mente: ¿pero por qué son principalmente las mujeres las que transmiten la fe?… Sencillamente porque aquella que nos ha dado a Jesús es una mujer. Es el camino elegido por Jesús. Él ha querido tener una madre: el don de la fe pasa por las mujeres, como Jesús por María. (Homilía,26/01/2015)

4. Todos nosotros hemos recibido el don de la fe. Debemos custodiarlo, para que no se diluya, para que siga siendo fuerte con el poder del Espíritu Santo que nos lo ha regalado… Si nosotros no ponemos atención, cada día, en reavivar este regalo de Dios que es la fe, la fe se debilita, se diluye, termina por ser una cultura… O una gnosis, un conocimiento: ‘Sí, yo conozco bien todas las cosas de la fe, conozco bien el catecismo’. Pero tú, ¿cómo vives tu fe?… Y ésta es la importancia de reavivar cada día este don, este regalo: de hacerlo vivo. (Homilía, 26/01/2015)

5. El espíritu de timidez va contra el don de la fe, no deja que crezca, que vaya adelante, que sea grande. Y la vergüenza es aquel pecado: ‘Sí, tengo fe, pero la cubro, que no se vea tanto…’. Y un poco de acá, un poco de allá, esa fe, como dicen nuestros antepasados, se vuelve superficial, así. Porque me avergüenzo de vivirla fuertemente… Ni timidez, ni vergüenza… (Homilía, 26/01/2015)

EL PERDÓN DE DIOS

1. ¡Dios perdona siempre! No se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. Pero Él no se cansa de perdonar. Cuando Pedro pregunta a Jesús: “¿Cuántas veces debo perdonar? ¿Siete veces?”. “No siete veces: setenta veces siete”. Es decir siempre. Así perdona Dios: siempre. Y si tú has vivido una vida de tantos pecados, de tantas cosas feas, pero al final, un poco arrepentido, pides perdón, ¡te perdona inmediatamente! Él perdona siempre. (Homilía, 23/01/2015)

2. No hay pecado que Dios no perdone. Él perdona todo. ‘Pero, padre, yo no voy a confesarme porque hice tantas cosas feas, tan feas, tantas de esas que no tendré perdón…’ No. No es verdad. Perdona todo. Si tú vas arrepentido, perdona todo. Cuando… ¡eh!, tantas veces ¡no te deja hablar! Tú comienzas a pedir perdón y Él te hace sentir esa alegría del perdón antes de que tú hayas terminado de decir todo. (Homilía, 23/01/2015)

3. Tantas veces las confesiones parecen una práctica, una formalidad : ‘Bla, bla, bla…, bla, bla, bla…, bla, bla … Vas”. ¡Todo mecánico! ¡No! ¿Y el encuentro dónde está? El encuentro con el Señor que reconcilia, te abraza y hace fiesta. Éste es nuestro Dios, tan bueno. También debemos enseñar: para que aprendan nuestros niños, nuestros muchachos a confesarse bien, porque ir a confesarse no es ir a la tintorería para que te quiten una mancha. ¡No! Es ir a encontrar al Padre, que reconcilia, que perdona y que hace fiesta. (Homilía, 23/01/2015)

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